
En el ámbito de la impresión, imprimir vidrio curvo o piezas de formas irregulares siempre ha significado una exposición desigual a los rayos UV. Algunas áreas reciben dos dosis de luz UV, mientras que otras apenas reciben algo de luz. Las lámparas estándar de mercurio emiten un espectro amplio, lo cual reduce la eficiencia energética y genera sombras que dificultan el proceso de curado. Como resultado, se obtiene un curado incompleto, una superficie pegajosa y muchos productos defectuosos.
Por eso desarrollamos un sistema de lámparas UV de yoduro de galio para solucionar este problema: se ajusta la energía de forma que cada área reciba la misma dosis de luz UV necesaria para su curado.
Lo realmente importante aquí es la precisión del espectro y una cobertura uniforme. La química del yoduro de galio permite que la luz se enfoque entre 365–385 nm, lo cual coincide con las tintas y recubrimientos utilizados por la mayoría de las imprentas. Esto aumenta la eficiencia de los fotones, permitiendo que la intensidad de la luz sea mayor sin dañar la superficie.
Logramos una consistencia espectral de ±2 nm a lo largo de toda la longitud del arco luminoso. Los reflectores utilizan recubrimientos dicróicos para controlar las zonas de mayor intensidad lumínica y mantener un perfil uniforme. En la práctica, esto significa que la dosis de luz es constante en contornos complejos, con una precisión de densidad energética de mejor que ±5% en todo el área de impresión.
La razón por la que funciona es sencilla: la lámpara se adapta a la geometría del objeto a imprimir. Al ajustar el perfil de irradiación, se eliminan las zonas donde no llega la luz, como en los bordes convexos, los logotipos hundidos y otras áreas difíciles de alcanzar con las lámparas tradicionales.
Esto permite tiempos de ciclo más rápidos, ya que la tinta se cura más rápido. Además, hay menos productos defectuosos, ya que la adherencia y la dureza de la superficie son constantes en todas las piezas. Las unidades en servicio han funcionado durante más de 5,000 horas, con menos del 5% de disminución en la eficiencia. Además, su funcionamiento sin óxido mantiene limpia la zona alrededor de la impresora.
Algunas consideraciones prácticas: las lámparas de yoduro de galio requieren un control preciso de la ignición y de la temperatura. Es necesario ajustar el iniciador y el balasto según la curva de voltaje e intensidad de la lámpara. Además, la temperatura del sustrato debe mantenerse dentro del rango recomendado por el fabricante de las tintas.
La tolerancia de alineación del reflector es muy baja; si se desvía unos pocos grados, el perfil de la línea se alterará. Es necesario realizar controles regulares con radiómetros para mantener la dosis de luz estable. También es importante asegurarse de que la carcasa de la lámpara y el flujo de aire de enfriamiento sean compatibles con la impresora.